El Colesterol – Falsos mitos y creencias desmentidas por la ciencia

Arteria obstruida por placas de colesterol

Todo empezó a principios de la década de los 50. Durante esta década, una epidemia de enfermedad cardiovascular comenzó a asolar la población. Los médicos y científicos desconocían las causas de esta enfermedad y la necesidad de encontrar soluciones era urgente. Comenzaron a elaborarse diferentes hipótesis que pudieran explicar el origen de esta epidemia y una de las que tuvo más aceptación fue la hipótesis de las grasas saturadas. Esta hipótesis decía que consumir alimentos ricos en grasas saturadas elevaba los niveles de colesterol en la sangre y este a su vez obstruía las arterias y provocaba los temidos infartos de miocardio.

Una vez que la hipótesis estaba formulada y aceptada por gran parte de la comunidad científica, solamente faltaba demostrarla. Para ello, el Biólogo Estadounidense Ancel Keys, principal precursor de esta teoría, realizó un estudio en varios países. Recopilaba información sobre el número de infartos de miocardio que se producían y la cantidad de grasas saturadas que ingerían en su dieta. Al finalizar el estudio se encontró con los siguientes datos:

Datos obtenidos por Ancel Keys en su estudio

Los resultados fueron bastante decepcionantes para Ancel Keys. Los datos obtenidos no le permitían relacionar la cantidad de grasa ingerida en la dieta con el número de muertes por enfermedad cardiovascular. Países como Noruega con un 40% de calorías provenientes de las grasas poseía una tasa de enfermedad cardiovascular muy baja. Sin embargo Finlandia, con una ingesta de grasas del 30% poseía una tasa de infartos de las más elevadas.

 

Estudios manipulados

 

Pero Ancel Keys estaba empeñado en demostrar que su hipótesis era cierta. Así que decidió manipular los datos y publicar únicamente los de los países que confirmaban su teoría. Este es el gráfico que publicó como resultado de su estudio:

Datos modificados por Ancel Keys para demostrar su teoría

Como puedes ver, de un estudio realizado en 22 países, únicamente seleccionó los 6 países que confirmaban su teoría.

Con esta práctica tan poco ética comenzó a forjarse una de las mayores mentiras de la historia de la Nutrición.

 

¿Qué es el colesterol?

 

El colesterol es un lípido que interviene en numerosas funciones imprescindibles para la vida. Aproximadamente un 75% es producido por el propio cuerpo, principalmente por el hígado y el 25% restante lo ingerimos en la dieta.

Normalmente el cuerpo es muy eficiente manteniendo unos niveles de colesterol equilibrados. Es decir, cuando ingerimos poco colesterol en la dieta el cuerpo se encarga de producir más. Por el contrario si tenemos una dieta baja en colesterol nuestro cuerpo aumenta su producción.

El Colesterol es un compuesto liposoluble, por lo tanto únicamente se disuelve en grasas. Para poder ser transportado por la sangre, que es un medio acuoso, viaja en unos contenedores que también transportan otras sustancias como vitaminas o triglicéridos. Estos contenedores se llaman lipoproteínas, y las más conocidas son la LDL y la HDL, aunque también existen la VLDL, la IDL y los Quilomicrones.

Clasificación de las lipoproteínas

 

Las LDL, también llamadas “colesterol malo”, en realidad no son colesterol sino lipoproteínas. Su función es transportar colesterol, vitaminas, fosfolípidos, proteínas y triglicéridos desde el hígado a las células que los necesiten.

Las HDL son también lipoproteínas que recogen las sustancias que las células no necesitan y las llevan al hígado. Por esta función limpiadora de las lipoproteínas HDL es por lo que se las conoce como “colesterol bueno”.

 

Lipoproteínas HDL y LDL

 

Funciones del colesterol

 

El colesterol está presente en todas las células de nuestro cuerpo y desempeña funciones imprescindibles para la vida. Vamos a ver algunas de las más importantes:

 

Función estructural

El colesterol forma parte de la membrana celular, aportando consistencia a la célula. Es esencial para la formación de nuevas células y la reparación de células dañadas.

 

Precursor de hormonas sexuales

Se almacena en las glándulas suprarrenales, ovarios y testículos, y allí es utilizado para producir las hormonas sexuales. Las más conocidas son la Testosterona y los Estrógenos. Unos niveles bajos de colesterol afectarán a la producción de estas hormonas, afectando negativamente a nuestro peso, deseo sexual, salud ósea, estado de ánimo, etc.

 

Desarrollo cerebral

Es un compuesto imprescindible para el desarrollo cerebral (con ayuda de la actividad física), especialmente en los bebés. No es de extrañar que la leche materna contenga un alto porcentaje de colesterol y grasas saturadas. Además tiene un papel clave en las conexiones neuronales, mejorando el aprendizaje y la memoria. Como nota curiosa, aunque el cerebro representa únicamente el 2% de tu peso corporal, alberga cerca del 25% de tu colesterol total. Con esto puedes hacerte una idea de lo importante que es para tu cerebro.

 

Precursor de ácidos biliares

Otra de sus muchas funciones es ayudar en los procesos digestivos, ya que es precursor de los ácidos biliares. Precisamente los ácidos biliares son imprescindibles para digerir las grasas y evitar que se acumulen en nuestras arterias.

 

Precursor de vitamina D

La Vitamina D se produce cuando la radiación solar entra en contacto con una molécula de colesterol. Esta vitamina también es imprescindible para un gran número de funciones vitales. Tiene un papel fundamental en el metabolismo del calcio y el fósforo, mejora el sistema inmunológico, mejora la función muscular y ayuda a prevenir el cáncer entre otras muchas funciones.

Espero haberte convencido de que el colesterol no es el enemigo público que nos han hecho creer hasta ahora. Vamos a ver qué dice la ciencia acerca de estos falsos mitos que todavía perduran hoy en día.

 

Falsos mitos sobre el colesterol

 

Como consecuencia de aceptar la hipótesis de Keys como verdadera se originaron diversos mitos relacionados con esta teoría. Durante años, se silenciaron y ocultaron las investigaciones que cuestionaban y desmentían estos dogmas. La industria farmacéutica empezaba a ganar mucho dinero vendiendo productos que reducían el colesterol en sangre, y no resultaba interesante que la población dejara de necesitarlos. Pero hoy en día la evidencia científica es tan amplia que ya va siendo hora de desmentir estas falsas creencias.

 

Mito I: Los alimentos ricos en colesterol aumentan el colesterol en sangre

Tu cuerpo necesita entre 1000 y 2000mg de colesterol al día y tu hígado se encarga de producir la mayoría. Como hemos dicho anteriormente, tu cuerpo es bastante efectivo manteniendo este equilibrio entre lo que produces y lo que necesitas. Si no lo ingieres en la dieta, tu cuerpo producirá más, y viceversa, si ingieres mucho producirá menos.

Podemos poner esta cifra un poco en perspectiva sabiendo que un huevo tiene cerca de 200mg de colesterol. Si un día comemos tres huevos y nuestro cuerpo necesita 1600mg, nuestro hígado se encargará de producir los 1000mg restantes. Por el contrario si ese día no ingerimos colesterol nuestro hígado tendrá que encargarse de producir los 1600mg.

No hace mucho se ha conocido el caso de un hombre de 88 años que ingería diariamente 25 huevos. Para sorpresa de la mayoría sus niveles de colesterol eran normales.

Evidentemente este es un caso anecdótico y no es significativo a nivel científico. En realidad, del colesterol que ingerimos en la dieta no todos absorbemos la misma cantidad, varía mucho en cada individuo. En muchas personas, como en este hombre de 88 años, no guarda ninguna relación.

 

¿Qué dice la ciencia?

 

Este estudio concluye que incluyendo huevos a diario en una dieta baja en calorías aumenta el HDL-C en sangre y disminuye los factores de riesgo asociados al síndrome metabólico.

Una dieta rica en colesterol no incrementa el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular en personas ancianas con buena salud (estudio).

Una ingesta de 2 huevos diarios no incrementa el LDL en sangre cuando es acompañado de pérdida de peso moderada. Los alimentos ricos en colesterol no deberían ser excluidos de las recomendaciones dietéticas para perder peso (estudio, estudio).

Independientemente de si la dieta es rica en colesterol o no, el ejercicio aeróbico mejora el perfil lipídico en personas desentrenadas (estudio).

La evidencia científica sugiere que el colesterol de la dieta tiene una influencia mínima en los niveles en sangre o en el riesgo cardiovascular.

No hay evidencia que relacione el consumo de grasas saturadas con el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular (meta-análisis).

En definitiva, parece que la influencia que tiene tu dieta sobre los niveles de LDL en sangre es muy limitada. Hay ciertos subgrupos de la población que sí pueden presentar un incremento en estos niveles y la recomendación de no ingerir alimentos ricos en colesterol en estos casos SÍ estaría justificada. Pero no dejan de ser casos aislados que no deben marcar las recomendaciones generales del resto de la población.

 

Mito II: Tener el colesterol elevado es perjudicial para tu salud

 

Acabamos de ver que una dieta rica en colesterol apenas tiene impacto alguno en los niveles de colesterol en sangre. Pero incluso si tuviéramos el colesterol elevado tampoco debería ser muy alarmante en la mayoría de los casos.

Más del 50% de los pacientes que sufren un infarto de miocardio poseen niveles de colesterol normales. Algunos estudios como este reportan que cerca del 75% de los pacientes que habían sufrido un episodio cardiovascular tenía niveles de colesterol dentro de las recomendaciones oficiales.

Tras observar estos resultados parece evidente que el riesgo cardiovascular no guarda relación alguna con los niveles de colesterol. Pero curiosamente muchos de estos estudios están financiados directa o indirectamente por la industria farmacéutica. Es muy fácil sacar las conclusiones equivocadas cuando tu salario depende de ello. Estos estudios concluyen que hay que bajar todavía más los niveles de colesterol recomendados para evitar el riesgo cardiovascular. De esta forma podrán vender más estatinas para bajar estos niveles.

De hecho, unos niveles elevados de colesterol, especialmente en edades avanzadas, parece tener un efecto protector frente a ciertas enfermedades.

En personas mayores de 85 años, unos niveles altos de colesterol total se asocian con mayor longevidad y menor mortalidad por cáncer y enfermedades infecciosas (estudio).

En personas ancianas que no padecen demencia, el colesterol alto mejora la memoria y la función cognitiva (estudio).

Niveles altos de colesterol en edades avanzadas disminuyen el riesgo de padecer demencia (estudio).

 

¿Porqué se acumula el colesterol en las arterias?

 Arteria obstruída por colesterol

Podemos imaginarnos que las Lipoproteínas HDL y LDL en la sangre son como ciclistas que se desplazan en pelotón. Cuando estos ciclistas viajan por una carretera amplia y en perfectas condiciones es difícil que se produzca un accidente. Pero si la carretera está llena de baches y tiene el hormigón deteriorado es muy probable que un ciclista se caiga y provoque un accidente en cadena.

¿Crees que la culpa es de que había demasiados ciclistas o de que la carretera estaba en mal estado?

Evidentemente, que haya un mayor número de ciclistas puede incrementar el riesgo en cierta medida, pero la causa del accidente es el deterioro de la carretera.

Esto realmente es bastante más complicado y lo he simplificado para que se entienda bien. Pero en realidad lo que pasa con tus arterias y tus niveles de colesterol no es muy diferente.

La verdad es que el colesterol total es un medidor muy pobre de nuestra salud cardiovascular. Ni siquiera los niveles de lipoproteínas LDL pueden predecir nuestro riesgo de padecer un infarto de miocardio. Lo que sí puede ser un buen indicador es el ratio entre Triglicéridos y HDL. Es decir, si tenemos los niveles de triglicéridos elevados y el HDL bajo, tendremos un alto riesgo. Si por el contrario tenemos los triglicéridos bajos y el HDL alto podemos estar tranquilos.

Una vez más, sí hay un grupo reducido de personas con hipercolesterolemia familiar o que ya hayan sufrido un accidente cardiovascular previo que deberían tener sus niveles de colesterol en cuenta. Pero este grupo representa un porcentaje mínimo de la población.

 

Mito III: Tener el colesterol bajo es beneficioso

 

Ya hemos visto la cantidad de funciones importantes que desempeña esta molécula en nuestro organismo. Te podrás hacer una idea de lo que pasará si tus niveles bajan demasiado.

No solamente necesitamos el colesterol para vivir, sino que además hay bastantes estudios que relacionan niveles bajos en sangre con peor calidad de vida y mayor mortalidad.

Existe una correlación entre niveles de colesterol en sangre y las posibilidades de sufrir depresión o deterioro cognitivo (estudio).

Las personas con niveles de LDL más bajos poseen hasta 3.5 veces mayor riesgo de sufrir Párkinson (estudio).

Unos niveles más bajos de colesterol se asocian con mayor riesgo de sufrir Alzheimer (estudio).

Los hombres con depresión y con unos niveles de colesterol más bajos presentan hasta 7 veces mayores índices de mortalidad por causas externas (suicidio o accidentes) (estudio).

En mujeres adultas, unos niveles bajos de colesterol (<195mg/dL) están asociados con mayores índices de mortalidad por cualquier causa (estudio).

Parece evidente que bajar los niveles de colesterol no es la solución. La mayoría de la población debería realmente estar más preocupada por que sus niveles no estén demasiado bajos.

Hace años, las recomendaciones oficiales de niveles de colesterol eran 300 mg/dL. Unos años más tarde las recomendaciones bajaron a 250mg/dL, y en la actualidad ya son 200mg/dL. Sin embargo la enfermedad cardiovascular no ha disminuido, y algunos organismos ya hablan de fijar las nuevas recomendaciones en 180mg/dL.

Un grandísimo porcentaje de la población sana tendría que tomar estatinas de por vida para alcanzar estos niveles. Un negocio muy rentable para la industria farmacéutica a costa de nuestra salud.

 

Algunos medios y autoridades sanitarias admiten que se equivocaban

 

A pesar de los grandes esfuerzos que realiza la industria farmacéutica por seguir demonizando el colesterol, un gran número de autoridades sanitarias ha reconocido ya el error de haberlo culpado durante años y se han retractado públicamente.

La universidad de Harvard, en su blog de salud, recomienda que dejemos de preocuparnos por la ingesta de colesterol en la dieta.

El Dr. Dwight Lundell es cirujano cardiovascular y uno de los pioneros en operaciones a corazón abierto. Posee más de 25 años de experiencia y 5000 intervenciones quirúrgicas a sus espaldas. En esta entrevista defiende que el colesterol no es culpable y habla de las verdaderas causas de la enfermedad cardiovascular.

La American Medical Association también ha eliminado su recomendación de limitar el consumo de colesterol y grasas.

Te recomiendo además que veas este documental emitido en la 2 de TVE acerca del gran engaño del colesterol. Explica como se han falsificado y malinterpretado los estudios para que la hipótesis del colesterol fuera aceptada como cierta.

En el proximo artículo veremos cuáles son los verdaderos culpables de las enfermedades cardiovasculares. Podrás ver como prevenirlas y alternativas más fiables para medir el riesgo de padecerlas.

Si te interesa conocer un poco más sobre los hábitos alimenticios más saludables puedes descargar mi e-book de forma GRATUITA. Contiene 11 consejos con evidencia científica que te ayudarán a elaborar una dieta natural e ideal para cuidar tu salud. Solo tienes que hacer click en ESTE LINK para suscribirte a mi blog. Podrás descargar el e-book instantáneamente.

4 comentarios

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *